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Russo recordó la Copa Libertadores del 2007

Miguel charló con el Sitio Oficial del club. Esto dijo el DT campeón.

Sobre el final del día, Miguel Ángel Russo se tomó unos minutos para recordar la obtención de la Copa Libertadores 2007. El actual entrenador de Boca, que le dio la última conquista internacional al club, se mostró feliz al revivir el triunfo en Porto Alegre e hizo un recorrido por la competencia.

«Yo tenía la seguridad y estaba tranquilo de que iba con Boca a jugar una Libertadores. Tenía muchas posibilidades de ganarla. Fue difícil aclimatarnos, jugamos tres partidos de local pero siendo visitantes, sin La Bombonera. No es lo mismo, es distinto a cualquier otro escenario. Yo me reía porque menos mal que eran tres rivales, sino el cuarto nos tocaba en la luna… Nos tocó muy arriba de todo. Trabajamos cómo jugar en la altura, jugamos bien el primer partido ante Bolívar pero erramos muchos goles. Ganando los tres de local, tenía la tranquilidad de estar clasificados».

Si bien muchos destacan el papel de los laterales, el tridente ofensivo o la final de Román, el DT destacó el papel de un mediocampista:

«Pablo Ledesma cumplió una función de desdoble, de ataque y defensa muy importante. Nos costó mucho sin él. Pocos lo nombran pero, para mí, fue uno de los más importantes y regulares de la Copa Libertadores».

Los elogios del entrenador al mítico estadio de Brandsen 805 y a sus dirigidos en aquel momento:

«La Bombonera fue La Bombonera, a medida que vas avanzando en la fase de grupos, ella crece. Llega a su máxima expresión. Aunque no tiene techo, uno sabe que la gente de Boca va llegando a su máxima expresión en cada momento. El equipo venía creciendo, venía con otra forma. En esas instancias uno tiene tranquilidad y confianza. Boca tenía con qué, costaba elegir once, estábamos todos de la misma manera. No había desniveles».

«Boca era un equipo que, en situaciones definitivas, ese grupo de jugadores te llevaba hacia lo más alto. La máxima expresión la daban en los momentos límites. Y así tocó Libertad en Asunción, Cúcuta en La Bombonera, la final con Gremio… A medida que iba llegando todo el desarrollo final, era Boca en su máxima expresión. Para mí tiene un valor muy alto. Mayor fue la obligación, mayor fue el rendimiento«.

Con respecto al partido de la histórica neblina, ante Deportivo Cúcuta, expresó:

«Que se jugaba, que no se jugaba, hasta que CONMEBOL dio la orden. Nosotros estábamos bien, queríamos jugar. Era un partido para ir directamente a la final, en una noche de Copa en la Bombonera… donde la gente de Boca se eleva, es impresionante. Fue un partido duro, no lo ganamos así nomás. Pero el equipo era persistente e inteligente, tenía buenas sociedades».

A su vez, recordó la superioridad total que tuvo el equipo por encima del «Tricolor Gaúcho»:

«Cuando vos llegás a una final, el rival llega con los mismos méritos que vos. A los equipos brasileros se les tiene respeto, por todo lo que significan. Pero mi historia futbolística con Gremio viene desde 1983 con Estudiantes, el destino y la vida hizo que me vuelva a tocar. Si me preguntaban con quién quería jugar una final, era con Gremio y definir en Brasil. Y se dio así. Estaba muy seguro de mi equipo. Sabíamos que teníamos que ganar de local, la diferencia fue importante y Dios nos puso en el camino para terminar definiendo allá con la tranquilidad de haber jugado un muy buen partido y que la gente de Gremio se vaya 20 minutos antes. Boca lo fue llevando, manejando y lo definió en el segundo tiempo, en una noche a todo nivel. Con un Román espectacular. Un equipo que gana una final 5-0, marca la superioridad bien grande sobre el resto«.

Por último, cerró:

«Yo digo que tuve grandes jugadores, un gran equipo, quizás uno de los mejores que tuve a nivel juego. Y también, ellos tenían un gran convencimiento para que Boca volviera a ganar una Copa Libertadores. Las cosas del destino quisieron que también tuviera un Román en grandísimo nivel, pocas veces vi a un jugador jugar de esa manera una final. Pero después repaso las finales de él y siempre tuvo una injerencia muy alta. No le podían sacar la pelota. Fue una máxima expresión de equipo, que logró el global más alto en una final de Copa. No fue una más. Como todas, costó ganarla, mucho esfuerzo. Es un acontecimiento especial dentro de mi vida, lo más alto que tuve como entrenador. Marcó un antes y un después en mi carrera. La viví con alegría, de la mejor manera posible y sabiendo que luché para eso».

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