Chicho
01/05/2012, 19:36
http://rockandball.com.ar/wp-content/uploads/2010/11/menotti-bilardo1-440x278.jpg
Menotti:
Cigarrillo en boca, luego chupetín. Organizador y artífice del equipo de la Argentina campeona del mundial del 78 jugado en ese mismo país. El flaco Menotti es sin duda uno de los pocos entrenadores que ha dejado su legado en la “filosofía” del fútbol argentino. Esto no es nada nuevo en la mente de todos los amantes futboleros.
Menotti ha fundado una escuela al estilo de los filósofos griegos como Tales de Mileto o Sócrates. Se ha formado una dicotomía en el interior del fútbol provocada en un principio por el propio individualismo que caracterizó siempre al argentino. El aspirar a ser el único, el elevado, a generado una controversia en el seno de nuestro tan amado “fulbo”.
http://pelotaamarilla.tripod.com/otramenotti.jpg
Desde muy pequeño “El Flaco” sintió al deporte como su propia vida. Una de sus frases mas célebres es : “Yo nací en una cancha de fútbol”. Ha conformado el estilo de fútbol técnico e individualista que podríamos llamar: “fútbol champagne”. Un amante de la individualidad, el defensor del clásico 10 con clase (no es casualidad que el diego, el astro mas grande que dio nuestro fútbol, debutó de la mano de él). Lo contradictorio del destino es que Maradona llegaría al punto máximo de su carrera bajo la dirección de su archirival, Carlos Salvador Bilardo, que hoy día ocupa la vereda de enfrente tanto mediática como popularmente.
Si hay que definir a esta filosofía futbolística podemos notar distintas leyes que se repiten constantemente, no solo a la hora de mirar los partidos sino también en base a sus declaraciones:
dijo:
"El arquero debe tener como base elasticidad, agilidad y coordinación neuromuscular. La combinación perfecta "sería la de un arquero que tuviese lo mejor de Filiol y de Gatti.
dijo:
"Nunca pueden estar los dos centrales en la misma línea. Donde haya dos jugadores ubicados lateralmente están atentando contra el funcionamiento del equipo".
A esto habría que sumarle la individualidad de juego, el pase a un toque, lo que seria para los brasileros el famoso: “Jogo bonito”. Firulete, buen juego, dejar correr la pelota. Lo importante es la técnica de los jugadores, la técnica por sobre la táctica. El fútbol es sentimiento, no ajedrez. El caso que refleja el estilo que pone el sello Menottista es precisamente, como nombrábamos antes, el equipo de Argentina 78 que lo inmortalizó trayendo al país la primera copa del mundo para ese equipo. En este plantel imperó la elegancia, el buen juego.
http://1.bp.blogspot.com/_0Jkn8A4xMxo/SoyE-EYy9uI/AAAAAAAAAAM/gBvZTq1Xpe4/s320/futbol+champagne
Otra de las cosas que es irreprochable es su voluntad de enseñar. Muchos dicen que fue un verdadero “docente del fútbol”, un ilustrado del deporte. A continuación un fragmento extraído de su libro "Fútbol - Juego, deporte y profesión":
dijo:
“Hay un fútbol de derecha y otro de izquierda: El fútbol de derecha nos quiere sugerir: la vida es lucha, exige sacrificios, debemos volvernos de acero y ganar con todos los métodos. El entrenador les dice a los jugadores que para no disgustarse con el presidente del club se abstiene de decir sus ideas políticas. Obedecer y funcionar, eso es lo que quieren los del poder con respecto a los jugadores. Así van creando cada vez más tarados, los idiotas útiles que acompañan al sistema”. Y lo dice bien claro, para que no haya dudas: “Se puede idiotizar a la gente y producir mierda permanentemente, como Julio Iglesias, o se puede llevar a cabo una escenificación de Shakespeare como esa obra de arte que hizo Lawrence Olivier”.
Menotti representa la ética el ganar sin hacer trampa, representa los valores de una sociedad que hoy en día parece no encajar. El bidón adulterado, aguantar el resultado, son verdaderamente una mala palabra. Hoy en día el fútbol está evolucionando, el famoso “dos líneas de 4” deja obsoleto al rombo ofensivo con el 10 “Mesías”. A pesar de esto, Menotti fue es y seguirá siendo uno de los grandes del fútbol. tal como Sócrates, Menotti se seguirá enseñando en las escuelas y su legado quedará intacto.
El Bilardismo:
"Antes del partido con Bélgica, comenté en la charla técnica al final de la reunión: Muchachos, mátense porque si hay algo que no puedo soportar es ver las finales por televisión"
(Carlos Bilardo, 1986).
http://3.bp.blogspot.com/-GeQx1EsPZy4/TvOf5ebB3oI/AAAAAAAAKX4/D0NRL2Cikt4/s1600/1986.jpg
El término escuela no es subjetivo a la hora de Hablar del Dr. Carlos Bilardo. Es que él tiene varias sedes en distintas partes de Japón y EE.UU. y la verdad no resulta raro que estas dos superpotencias económicas fueran dos de los países que crecieron futbolísticamente en los últimos años.
Bilardo le ha dado una impronta diferente a la selección argentina, que estaba acostumbrada al buen juego, la elegancia y a la técnica por sobre la táctica (Recordemos que el equipo campeón del mundo en el 86 era bastante resistido). Lo novedoso de la filosofía bilardista es el cambio rotundo en el "modus operandi", en la manera de ver al fútbol. Lo bonito fue cambiado por lo necesario. Lo importante es ganar a cualquier costo, si era necesario atacar con uno solo, estando 2 a 1 arriba sin dudas era fácilmente sacrificar el toque y el buen fútbol.
Esta manera de ver al fútbol le dio un dramatismo propio de las películas de terror. El mundial del 86 y el mundial del 90 mayormente, fueron los torneos con mayor dramatismo en la historia futbolística argentina. A diferencia del mundial 78, en que todos los partidos fueron un “paseo”, el del 86, fueron técnicamente verdaderas batallas no aptas para cardíacos. Los ejemplos son en su grado mayor en el 86 el partido con Inglaterra y en el 90, los cuartos de final con brasil, la semifinal con Italia, y la final con Alemania.
El cambio en el modo de interpretar el fútbol entre los dos equipos campeones fue abrupto. Los códigos futbolísticos del buen toque, pelota al pie y salir jugando fueron reemplazados por el pelotazo largo y defensa hombre a hombre. Luego de ese equipo del 86, los equipos comenzaron a preocuparse más por los resultados que por la manera de obtenerlos. Se paso, comparando con la filosofía, del idealismo platónico al fin justifica a los medios maquiavélico.
Su trayectoria como jugador también definió esta visión. El equipo de Estudiantes campeón del mundo del 68 era conocido como uno de los equipos mas “sucios” de la historia. Uno de los mitos era que los jugadores de Estudiantes llevaban agujas para desconcentrar en las pelotas paradas a los adversarios por medio de un pinchazo. También se rumorea que el apodo “pincharatas” de este equipo surge debido a lo descrito anteriormente.
http://media.muyblog.com/valechumbar/files/2010/04/cappabilardomenotti.jpg
Esta bandera estaba diseñada para atizar a Cappa, pero centrémonos también en las figuras de Bilardo y Menotti y reflexionemos brevemente sobre esa eterna dicotomía. “Cappa: nada; Menotti: algo; Bilardo: todo”, rezaba la bandera. ¿El éxito en el fútbol debe medirse en base a los números y a los títulos conseguidos, tal como es la filosofía pragmática de Bilardo, en las antípodas de la fórmula de Menotti? ¿Lograr imponer un estilo, un mensaje, sin conseguir finalmente alzar la corona, realmente no vale de nada? ¿Sólo las cifras deben señalar a los ganadores? ¿No hay reconocimiento sin título? Bielsa, por ejemplo, ¿es un seleccionador fracasado por haberse vuelto en la primera ronda del Mundial tras un ciclo espléndido de cuatro años? ¿Solamente las medallas doradas legitiman a poder defender un argumento?
Para Verón, por ejemplo, los números mandan: “Para defender cierta ideología con fundamentos hay que conseguir logros. Cappa no ganó nada en el fútbol argentino”. Personalmente, no comparto ese juicio, aunque sí su siguiente afirmación: “Con este fútbol que a él no le gusta, obtuvimos muchas cosas. Entiendo que quiera defender sus ideas, pero no me gusta que quiera poner todo de un lado o del otro”. Se deben respetar siempre las ideas rivales, aunque no nos gusten, más aun cuando este Estudiantes sublime poco tiene que ver con aquel rocoso de Zubeldía. Sostiene la garra y el valor, pero juega un fútbol brillante, tanto así que, en la previa, el mismo Cappa, que consumada la derrota dijo despectivamente “ganaron a lo Estudiantes”, lo había calificado como el mejor cuadro de la Argentina. Es una actitud parecida a la del “si no estás conmigo, sos enemigo, estás en mi contra”. Y no es así, el fútbol está lleno de tintas medias.
http://3.bp.blogspot.com/_fp3WW_o_NYk/SmEtzlfdbDI/AAAAAAAAAPg/MA8ZXc6iRAY/s400/Menotti-Bilardo-futbolDerchaIzquierda.jpg
Para Cappa:
El menottismo es como los Reyes Magos: uno espera siempre a los equipo de Menotti con ilusión, sin saber qué le van a traer. Y bilardismo es el señor que le dice al pibe de 4 años: “Los Reyes Magos son los padres, así que te doy un pulóver que te hace falta para el invierno y punto”
http://www.youtube.com/watch?v=rvB-8tTphws
http://www.youtube.com/watch?v=vOoowfl3AZg
http://www.youtube.com/watch?v=OWPoKRMzAIk
Algunas de sus frases celebres:
Bilardo:
“Yo entiendo una sola manera de juego: con marca. Y ese (irremediablemente) es el fútbol que se viene”.
“Defiendo el resultado y quiero que los jugadores sufran por conseguirlo” .
“¿Que tendrá que ver este equipo con la doctrina Menotti? Más vale fuerza que toque."
Argentina solo trata de interpretar o hace que interpreta el jogo bonito en una versión muy sui generis que es cuando se prestan la pelota en la salida. Cuando se sale del fondo con presunta pelota dominada para hacerla circular lateralmente hacia atrás como si esa píldora para dormir pueda confundirse con el toque tan esgrimido por la filosofía Menotti en los tiempos en que todavía no era apostata de su misma religión [...] este equipo argentino, juega lo mismo que el que pisó a los holandeses en el alargue de la final campeona. Lucha más de lo que juega. “Pone” más de lo que luce. Trabaja más de lo que se divierte. Y muestra más rasgos de juego tosco que de bonito [...] Y, principalmente, no alegra ni divierte a los espectadores en esa preocupación por “dar espectáculo”, que antes tanto identificaba la oratoria del técnico de la selección [...]
Yo me pregunto, por ejemplo, ¿A que jugó el equipo campeón del mundo en la primera parte frente a estos alemanes? A nada. Y esa es la verdadera definición: A NADA. Tanto en el fondo, como en el medio y más a NADA en la sincronización de movimientos que empiezan en el fondo y concluyen arriba [...] ¿De que jugó Kempes? DE NADA. ¿Quién fue a la raya izquierda? NADIE. ¿Quién fue a la derecha? A veces Bertoni, solo a veces. Pero, en el aspecto colectivo ¿Respetaron los jugadores la vieja doctrina Menotti del toque, circulación, rotación, pelota contra el piso, tiempo y distancia y toda la erudición tradicional y vendedora que en un tiempo yo también compre [...]? Ni una maniobra con 3 toques ganando terreno. Ni un desborde con fondo y centro atrás, salvo una de Bertoni en la primera parte que, justamente, no encontró receptor en la otra raya [...] Ni una jugada limpia que permite la llegada con pretensiones de gol. Solo el toque pausado a lo Talleres en la salida pensada, trabajada mentalmente, pero impotente [...] Además, ¿Dónde se vio el famoso e histórico acordeón a la brasileña? ¿el cambio de Kempes por Valencia? Eso me demuestra más gráficamente que Menotti no tiene muy decidido “el equipo” en la distribución de funciones. ¿qué analogía guardan Kempes con Valencia, aun admitiendo que Kempes salió por lesión? [...] En el funcionamiento de nuestra selección se superponían las funciones con una masiva concurrencia sobre el lateral izquierdo donde se celebraban reuniones íntimas Ardiles, Tarantini, Kempes, Maradona y en algunas circunstancias, también el “Pelado” Díaz que tampoco encontró su verdadera ubicación. Después, cuando “se hacía la noche” se desenganchó toda la potencia hasta entonces encarcelada de Passarela, se fue con más vigor Tarantini aunque sin resolver y metiendo pata, ganas, hasta tirando ollazos, cruzando pelotazos, traicionando todos los viejos preceptos del jogo bonito, del espectáculo antes que nada, del fútbol alegre”.
Menotti:
“Hay que hacerle entender al jugador que el fútbol es un juego. Y, por lo tanto, es difícil, como todos los juegos. Porque lo más importante es saber jugar. Y jugar bien es entender el juego [...] todos pueden jugar de todo, dice alguien por ahí. Y es cierto. Lo que no sé es si pueden jugar bien [...] Yo no quiero dirigir y que todos me digan que si. Quiero discutir, debatir ideas. Antes había más personalidad [...] Quizás antes el jugador era más individualista. Pero asumía los riesgos a favor del equipo. El que gambeteaba era un individualista que buscaba favorecer al grupo. Ahora no se asumen los riesgos.”
“[...] una mística del sacrificio y del trabajo que ocultaban, en realidad, la mediocre realidad de sus intenciones [...] llegaron un día los hombres insensibles, incapaces de sentir el cosquilleo emocionante de una gambeta o un pase de taquito y quisieron enfrascarlo, computarizarlo, cuadricularlo, preverlo, y hablaron del resultado como único objetivo válido [...] Acusaron de antigua la felicidad del juego y dijeron que era muy moderno el aburrimiento inaguantable y la mediocridad [...] suponían que con ese lenguaje extraño podían reemplazar la alegría de jugar por la seriedad de lo preparado. Y suponían también que podían confundir a quienes en los estadios veían con sus propios ojos que a pesar de lo elaborado en los oscuros pizarrones de las tácticas universales, era al fin Maradona quien, gambeteándoselos a todos, hacia el gol del triunfo [...] Como en los cuentos de hadas y de brujas, hasta las propias brujas, aburridas y temerosas de que el negocio del resultado los deje sin negocio, dieron ya su voz de alerta [...] El fútbol no tiene otro futuro que su pasado. Quiero decir que no tiene otro camino que recuperar su esencia lúdica que volver a hacer una competencia de talentos enfrentados a situaciones imprevistas”.
Nadie, absolutamente nadie, niega que el fútbol en los últimos tiempos tuvo una transformación, pero una transformación negativa, como consecuencia de las tácticas, de la mediocridad, del miedo, pero el fútbol, en su esencia, sigue siendo el mismo. [...] la diferencia es que antes había orgullo, respeto por el juego. Si un jugador tiraba la pelota torpemente afuera, se consideraba una grosería que no la perdonaban ni los propios compañeros [...] eso fue manteniendo una línea, un estilo. Fue modelando “la nuestra”. Era la adhesión al buen gusto que no solo se trasuntaba en el fútbol, también en la ropa, en la música, en el baile, en las costumbres. Hoy, un grupo de tilingos quiere hacernos creer que “sobre gustos no hay nada escrito”. Sobre gustos no hay nada determinado, pero hay una estética. [...] Aquel que vio jugar a Enrique Omar Sívori no puede afirmar que no existe el fútbol comparativo. Hay quienes eligen otros modelos ¿qué podemos hacer por ellos? Nada.”
¿Y usted, cual elige:?
El buen juego de César Luis Menotti
El orden táctico de Carlos Salvador Bilardo
Menotti:
Cigarrillo en boca, luego chupetín. Organizador y artífice del equipo de la Argentina campeona del mundial del 78 jugado en ese mismo país. El flaco Menotti es sin duda uno de los pocos entrenadores que ha dejado su legado en la “filosofía” del fútbol argentino. Esto no es nada nuevo en la mente de todos los amantes futboleros.
Menotti ha fundado una escuela al estilo de los filósofos griegos como Tales de Mileto o Sócrates. Se ha formado una dicotomía en el interior del fútbol provocada en un principio por el propio individualismo que caracterizó siempre al argentino. El aspirar a ser el único, el elevado, a generado una controversia en el seno de nuestro tan amado “fulbo”.
http://pelotaamarilla.tripod.com/otramenotti.jpg
Desde muy pequeño “El Flaco” sintió al deporte como su propia vida. Una de sus frases mas célebres es : “Yo nací en una cancha de fútbol”. Ha conformado el estilo de fútbol técnico e individualista que podríamos llamar: “fútbol champagne”. Un amante de la individualidad, el defensor del clásico 10 con clase (no es casualidad que el diego, el astro mas grande que dio nuestro fútbol, debutó de la mano de él). Lo contradictorio del destino es que Maradona llegaría al punto máximo de su carrera bajo la dirección de su archirival, Carlos Salvador Bilardo, que hoy día ocupa la vereda de enfrente tanto mediática como popularmente.
Si hay que definir a esta filosofía futbolística podemos notar distintas leyes que se repiten constantemente, no solo a la hora de mirar los partidos sino también en base a sus declaraciones:
dijo:
"El arquero debe tener como base elasticidad, agilidad y coordinación neuromuscular. La combinación perfecta "sería la de un arquero que tuviese lo mejor de Filiol y de Gatti.
dijo:
"Nunca pueden estar los dos centrales en la misma línea. Donde haya dos jugadores ubicados lateralmente están atentando contra el funcionamiento del equipo".
A esto habría que sumarle la individualidad de juego, el pase a un toque, lo que seria para los brasileros el famoso: “Jogo bonito”. Firulete, buen juego, dejar correr la pelota. Lo importante es la técnica de los jugadores, la técnica por sobre la táctica. El fútbol es sentimiento, no ajedrez. El caso que refleja el estilo que pone el sello Menottista es precisamente, como nombrábamos antes, el equipo de Argentina 78 que lo inmortalizó trayendo al país la primera copa del mundo para ese equipo. En este plantel imperó la elegancia, el buen juego.
http://1.bp.blogspot.com/_0Jkn8A4xMxo/SoyE-EYy9uI/AAAAAAAAAAM/gBvZTq1Xpe4/s320/futbol+champagne
Otra de las cosas que es irreprochable es su voluntad de enseñar. Muchos dicen que fue un verdadero “docente del fútbol”, un ilustrado del deporte. A continuación un fragmento extraído de su libro "Fútbol - Juego, deporte y profesión":
dijo:
“Hay un fútbol de derecha y otro de izquierda: El fútbol de derecha nos quiere sugerir: la vida es lucha, exige sacrificios, debemos volvernos de acero y ganar con todos los métodos. El entrenador les dice a los jugadores que para no disgustarse con el presidente del club se abstiene de decir sus ideas políticas. Obedecer y funcionar, eso es lo que quieren los del poder con respecto a los jugadores. Así van creando cada vez más tarados, los idiotas útiles que acompañan al sistema”. Y lo dice bien claro, para que no haya dudas: “Se puede idiotizar a la gente y producir mierda permanentemente, como Julio Iglesias, o se puede llevar a cabo una escenificación de Shakespeare como esa obra de arte que hizo Lawrence Olivier”.
Menotti representa la ética el ganar sin hacer trampa, representa los valores de una sociedad que hoy en día parece no encajar. El bidón adulterado, aguantar el resultado, son verdaderamente una mala palabra. Hoy en día el fútbol está evolucionando, el famoso “dos líneas de 4” deja obsoleto al rombo ofensivo con el 10 “Mesías”. A pesar de esto, Menotti fue es y seguirá siendo uno de los grandes del fútbol. tal como Sócrates, Menotti se seguirá enseñando en las escuelas y su legado quedará intacto.
El Bilardismo:
"Antes del partido con Bélgica, comenté en la charla técnica al final de la reunión: Muchachos, mátense porque si hay algo que no puedo soportar es ver las finales por televisión"
(Carlos Bilardo, 1986).
http://3.bp.blogspot.com/-GeQx1EsPZy4/TvOf5ebB3oI/AAAAAAAAKX4/D0NRL2Cikt4/s1600/1986.jpg
El término escuela no es subjetivo a la hora de Hablar del Dr. Carlos Bilardo. Es que él tiene varias sedes en distintas partes de Japón y EE.UU. y la verdad no resulta raro que estas dos superpotencias económicas fueran dos de los países que crecieron futbolísticamente en los últimos años.
Bilardo le ha dado una impronta diferente a la selección argentina, que estaba acostumbrada al buen juego, la elegancia y a la técnica por sobre la táctica (Recordemos que el equipo campeón del mundo en el 86 era bastante resistido). Lo novedoso de la filosofía bilardista es el cambio rotundo en el "modus operandi", en la manera de ver al fútbol. Lo bonito fue cambiado por lo necesario. Lo importante es ganar a cualquier costo, si era necesario atacar con uno solo, estando 2 a 1 arriba sin dudas era fácilmente sacrificar el toque y el buen fútbol.
Esta manera de ver al fútbol le dio un dramatismo propio de las películas de terror. El mundial del 86 y el mundial del 90 mayormente, fueron los torneos con mayor dramatismo en la historia futbolística argentina. A diferencia del mundial 78, en que todos los partidos fueron un “paseo”, el del 86, fueron técnicamente verdaderas batallas no aptas para cardíacos. Los ejemplos son en su grado mayor en el 86 el partido con Inglaterra y en el 90, los cuartos de final con brasil, la semifinal con Italia, y la final con Alemania.
El cambio en el modo de interpretar el fútbol entre los dos equipos campeones fue abrupto. Los códigos futbolísticos del buen toque, pelota al pie y salir jugando fueron reemplazados por el pelotazo largo y defensa hombre a hombre. Luego de ese equipo del 86, los equipos comenzaron a preocuparse más por los resultados que por la manera de obtenerlos. Se paso, comparando con la filosofía, del idealismo platónico al fin justifica a los medios maquiavélico.
Su trayectoria como jugador también definió esta visión. El equipo de Estudiantes campeón del mundo del 68 era conocido como uno de los equipos mas “sucios” de la historia. Uno de los mitos era que los jugadores de Estudiantes llevaban agujas para desconcentrar en las pelotas paradas a los adversarios por medio de un pinchazo. También se rumorea que el apodo “pincharatas” de este equipo surge debido a lo descrito anteriormente.
http://media.muyblog.com/valechumbar/files/2010/04/cappabilardomenotti.jpg
Esta bandera estaba diseñada para atizar a Cappa, pero centrémonos también en las figuras de Bilardo y Menotti y reflexionemos brevemente sobre esa eterna dicotomía. “Cappa: nada; Menotti: algo; Bilardo: todo”, rezaba la bandera. ¿El éxito en el fútbol debe medirse en base a los números y a los títulos conseguidos, tal como es la filosofía pragmática de Bilardo, en las antípodas de la fórmula de Menotti? ¿Lograr imponer un estilo, un mensaje, sin conseguir finalmente alzar la corona, realmente no vale de nada? ¿Sólo las cifras deben señalar a los ganadores? ¿No hay reconocimiento sin título? Bielsa, por ejemplo, ¿es un seleccionador fracasado por haberse vuelto en la primera ronda del Mundial tras un ciclo espléndido de cuatro años? ¿Solamente las medallas doradas legitiman a poder defender un argumento?
Para Verón, por ejemplo, los números mandan: “Para defender cierta ideología con fundamentos hay que conseguir logros. Cappa no ganó nada en el fútbol argentino”. Personalmente, no comparto ese juicio, aunque sí su siguiente afirmación: “Con este fútbol que a él no le gusta, obtuvimos muchas cosas. Entiendo que quiera defender sus ideas, pero no me gusta que quiera poner todo de un lado o del otro”. Se deben respetar siempre las ideas rivales, aunque no nos gusten, más aun cuando este Estudiantes sublime poco tiene que ver con aquel rocoso de Zubeldía. Sostiene la garra y el valor, pero juega un fútbol brillante, tanto así que, en la previa, el mismo Cappa, que consumada la derrota dijo despectivamente “ganaron a lo Estudiantes”, lo había calificado como el mejor cuadro de la Argentina. Es una actitud parecida a la del “si no estás conmigo, sos enemigo, estás en mi contra”. Y no es así, el fútbol está lleno de tintas medias.
http://3.bp.blogspot.com/_fp3WW_o_NYk/SmEtzlfdbDI/AAAAAAAAAPg/MA8ZXc6iRAY/s400/Menotti-Bilardo-futbolDerchaIzquierda.jpg
Para Cappa:
El menottismo es como los Reyes Magos: uno espera siempre a los equipo de Menotti con ilusión, sin saber qué le van a traer. Y bilardismo es el señor que le dice al pibe de 4 años: “Los Reyes Magos son los padres, así que te doy un pulóver que te hace falta para el invierno y punto”
http://www.youtube.com/watch?v=rvB-8tTphws
http://www.youtube.com/watch?v=vOoowfl3AZg
http://www.youtube.com/watch?v=OWPoKRMzAIk
Algunas de sus frases celebres:
Bilardo:
“Yo entiendo una sola manera de juego: con marca. Y ese (irremediablemente) es el fútbol que se viene”.
“Defiendo el resultado y quiero que los jugadores sufran por conseguirlo” .
“¿Que tendrá que ver este equipo con la doctrina Menotti? Más vale fuerza que toque."
Argentina solo trata de interpretar o hace que interpreta el jogo bonito en una versión muy sui generis que es cuando se prestan la pelota en la salida. Cuando se sale del fondo con presunta pelota dominada para hacerla circular lateralmente hacia atrás como si esa píldora para dormir pueda confundirse con el toque tan esgrimido por la filosofía Menotti en los tiempos en que todavía no era apostata de su misma religión [...] este equipo argentino, juega lo mismo que el que pisó a los holandeses en el alargue de la final campeona. Lucha más de lo que juega. “Pone” más de lo que luce. Trabaja más de lo que se divierte. Y muestra más rasgos de juego tosco que de bonito [...] Y, principalmente, no alegra ni divierte a los espectadores en esa preocupación por “dar espectáculo”, que antes tanto identificaba la oratoria del técnico de la selección [...]
Yo me pregunto, por ejemplo, ¿A que jugó el equipo campeón del mundo en la primera parte frente a estos alemanes? A nada. Y esa es la verdadera definición: A NADA. Tanto en el fondo, como en el medio y más a NADA en la sincronización de movimientos que empiezan en el fondo y concluyen arriba [...] ¿De que jugó Kempes? DE NADA. ¿Quién fue a la raya izquierda? NADIE. ¿Quién fue a la derecha? A veces Bertoni, solo a veces. Pero, en el aspecto colectivo ¿Respetaron los jugadores la vieja doctrina Menotti del toque, circulación, rotación, pelota contra el piso, tiempo y distancia y toda la erudición tradicional y vendedora que en un tiempo yo también compre [...]? Ni una maniobra con 3 toques ganando terreno. Ni un desborde con fondo y centro atrás, salvo una de Bertoni en la primera parte que, justamente, no encontró receptor en la otra raya [...] Ni una jugada limpia que permite la llegada con pretensiones de gol. Solo el toque pausado a lo Talleres en la salida pensada, trabajada mentalmente, pero impotente [...] Además, ¿Dónde se vio el famoso e histórico acordeón a la brasileña? ¿el cambio de Kempes por Valencia? Eso me demuestra más gráficamente que Menotti no tiene muy decidido “el equipo” en la distribución de funciones. ¿qué analogía guardan Kempes con Valencia, aun admitiendo que Kempes salió por lesión? [...] En el funcionamiento de nuestra selección se superponían las funciones con una masiva concurrencia sobre el lateral izquierdo donde se celebraban reuniones íntimas Ardiles, Tarantini, Kempes, Maradona y en algunas circunstancias, también el “Pelado” Díaz que tampoco encontró su verdadera ubicación. Después, cuando “se hacía la noche” se desenganchó toda la potencia hasta entonces encarcelada de Passarela, se fue con más vigor Tarantini aunque sin resolver y metiendo pata, ganas, hasta tirando ollazos, cruzando pelotazos, traicionando todos los viejos preceptos del jogo bonito, del espectáculo antes que nada, del fútbol alegre”.
Menotti:
“Hay que hacerle entender al jugador que el fútbol es un juego. Y, por lo tanto, es difícil, como todos los juegos. Porque lo más importante es saber jugar. Y jugar bien es entender el juego [...] todos pueden jugar de todo, dice alguien por ahí. Y es cierto. Lo que no sé es si pueden jugar bien [...] Yo no quiero dirigir y que todos me digan que si. Quiero discutir, debatir ideas. Antes había más personalidad [...] Quizás antes el jugador era más individualista. Pero asumía los riesgos a favor del equipo. El que gambeteaba era un individualista que buscaba favorecer al grupo. Ahora no se asumen los riesgos.”
“[...] una mística del sacrificio y del trabajo que ocultaban, en realidad, la mediocre realidad de sus intenciones [...] llegaron un día los hombres insensibles, incapaces de sentir el cosquilleo emocionante de una gambeta o un pase de taquito y quisieron enfrascarlo, computarizarlo, cuadricularlo, preverlo, y hablaron del resultado como único objetivo válido [...] Acusaron de antigua la felicidad del juego y dijeron que era muy moderno el aburrimiento inaguantable y la mediocridad [...] suponían que con ese lenguaje extraño podían reemplazar la alegría de jugar por la seriedad de lo preparado. Y suponían también que podían confundir a quienes en los estadios veían con sus propios ojos que a pesar de lo elaborado en los oscuros pizarrones de las tácticas universales, era al fin Maradona quien, gambeteándoselos a todos, hacia el gol del triunfo [...] Como en los cuentos de hadas y de brujas, hasta las propias brujas, aburridas y temerosas de que el negocio del resultado los deje sin negocio, dieron ya su voz de alerta [...] El fútbol no tiene otro futuro que su pasado. Quiero decir que no tiene otro camino que recuperar su esencia lúdica que volver a hacer una competencia de talentos enfrentados a situaciones imprevistas”.
Nadie, absolutamente nadie, niega que el fútbol en los últimos tiempos tuvo una transformación, pero una transformación negativa, como consecuencia de las tácticas, de la mediocridad, del miedo, pero el fútbol, en su esencia, sigue siendo el mismo. [...] la diferencia es que antes había orgullo, respeto por el juego. Si un jugador tiraba la pelota torpemente afuera, se consideraba una grosería que no la perdonaban ni los propios compañeros [...] eso fue manteniendo una línea, un estilo. Fue modelando “la nuestra”. Era la adhesión al buen gusto que no solo se trasuntaba en el fútbol, también en la ropa, en la música, en el baile, en las costumbres. Hoy, un grupo de tilingos quiere hacernos creer que “sobre gustos no hay nada escrito”. Sobre gustos no hay nada determinado, pero hay una estética. [...] Aquel que vio jugar a Enrique Omar Sívori no puede afirmar que no existe el fútbol comparativo. Hay quienes eligen otros modelos ¿qué podemos hacer por ellos? Nada.”
¿Y usted, cual elige:?
El buen juego de César Luis Menotti
El orden táctico de Carlos Salvador Bilardo